|
NANOBIOSENSORES
PARA DETECTAR ENFERMEDADES EN TIEMPO REAL
Investigadores
argentinos están creando biosensores diminutos para detectar
el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH), el Chagas o el cáncer,
entre otras enfermedades. Contiene dispositivos que registran en
una gota de sangre, o en muestras de saliva, moléculas que
indicarían la presencia de algún desorden en su etapa
inicial. El objetivo principal es ganar tiempo para actuar frente
a la enfermedad.
(Agencia CyTA-Instituto
Leloir. Por Bruno Geller) - Mediante el empleo de nanotecnología,
investigadores argentinos están desarrollando biosensores
de dimensiones menores a las de la yema del dedo para detectar un
amplio rango de enfermedades.
“La idea que
nos impulsa a llevar a cabo este proyecto es tratar de hacer aparatos
manuales, de fácil manejo, que permitan detectar tempranamente
enfermedades, por ejemplo, el inicio de un tipo de cáncer,
y de esta manera poder hacer un tratamiento rápido y efectivo”,
señalan los biotecnólogos Betiana Lerner y Maximiliano
Pérez, investigadores de CONICET del Departamento de Micro
y Nanotecnologías de la Comisión de Energía
Atómica (CNEA). Y agregan: “Actualmente no existe una técnica
de uso común y rutina que permita hacer esto”.
El dispositivo,
sería similar al que utilizan las personas diabéticas
para medir la glucosa, pero su finalidad se dirigiría a detectar
moléculas biológicas y patógenos, permitiendo
la oportunidad de desarrollar estrategias de prevención efectivas
para un amplio rango de enfermedades. “Creemos que en un año
más tendremos terminado el nanobiosensor. En la actualidad
lo estamos probando con marcadores tumorales”, indican ambos investigadores
que además de ser colegas de laboratorio, son compañeros
de vida. “Nos casamos hace dos años e hicimos toda la universidad
juntos”, cuentan.
¿Cómo
funciona el biosensor?
El dispositivo
contiene cientos de sensores capaces de detectar enfermedades diferentes.
“Utilizando una gota de saliva o de sangre como muestra, determinados
sensores se activarán, o no, dependiendo de la presencia
de indicadores de la patología”, explica Lerner.
Esos sensores
están compuestos de nanocables de 300 nanómetros de
longitud (un nanómetro equivale a la millonésima parte
de un milímetro) a los que están adosados anticuerpos.
“Un anticuerpo es una molécula que produce y utiliza nuestro
cuerpo para reconocer específicamente a las cosas que pretenden
dañarlo, como por ejemplo, los virus, las bacterias o las
células cancerosas. Nosotros aprovechamos este fabuloso sistema
que desarrolló nuestro organismo durante miles de años,
tomando estos anticuerpos y colocándolos en nuestros sensores”,
destaca Pérez.
Cuando el sensor
reconoce una molécula relacionada con la enfermedad a detectar,
produce una señal eléctrica que mediante una electrónica
adecuada y un programa de software se traduce en un diagnóstico
claro y simple, que puede ser leído en la pantalla de una
computadora.
Para armar esos
nanobiosensores, se requiere del aporte de la microelectrónica.
Para ello, se conformó un grupo de trabajo integrado por
investigadores del Departamento de Ingeniería Eléctrica
y Computadoras de la Universidad Nacional del Sur y del Conicet.
Ellos son, el ingeniero Pablo Pareja y los doctores Pedro Julián
y Pablo Mandolesi, de la Comisión de Investigaciones Científicas
de Buenos Aires.
El grupo diseñó
un diminuto sistema basado en un chip compuesto de miles de elementos
electrónicos. “En este proyecto, el chip o circuito integrado,
tiene la electrónica de lectura junto al lugar donde se deposita
el nanotubo. Ese elemento, al ser expuesto a un virus o moléculas
cancerígenas, cambia sus propiedades eléctricas, las
que son medidas por el circuito integrado. Luego la información
es enviada a la computadora por el mismo chip”, puntualiza Julián.
A diferencia
de los métodos actuales, que emplean señales químicas
u ópticas y que requieren más tiempo y más
cantidad de muestras, el biosensor basado en señales eléctricas
sería más rápido, “Los resultados se obtendrían
en el momento. Además resultarían de muy bajo costo”,
aseguran los investigadores.
“Con las herramientas
de diseño y los métodos de fabricación que
disponen los investigadores de la UNS, hemos optimizado el tamaño
del sensor pudiéndolo hacer tan pequeño o más
que los diseñados por las mejores universidades de los Estados
Unidos”, señala el doctor en física Alberto Lamagna,
gerente de Investigación y Desarrollo de la CNEA y líder
del proyecto Nodo Nanotec que promueve el desarrollo de productos
innovadores basados en nanotecnología, para aplicaciones
en tres áreas: espacial, seguridad y salud.
En lo que respecta
a los biosensores, Lamagna indica que “la nanomedicina abre un campo
muy grande de investigación con aplicaciones futuras que
revolucionarán el campo de la salud en la Argentina y en
el exterior. Es sólo una cuestión de tiempo”.
Según
los especialistas consultados, en un futuro el nanobiosensor podría
estar integrado a un reloj digital dotado de un orificio para introducir
una gota de sangre y en el display aparecería el diagnostico.
O bien, ese dispositivo podría integrarse a un teléfono
celular en cuya pantalla se podrían leer los resultados.
Este invento sería de utilidad para médicos de campaña,
en lugares alejados, para aquellos que atienden a domicilio, y en
los servicios de salud.
|